Debo presentarme como narrador de una historia que siempre supe, pero jamás quise contar. Porque no vi el momento. Ahora, ese momento ha llegado.
Sucedió hace unos... 50 años... cuando sólo era un estudiante de secundaria sin ninguna aspiración.
Tenía un amigo, que siempre fue afortunado con todo lo que tenía y quería. Él tenía todos los juegos que quería, todo el dinero que quisiera pedirle a sus padres, la mejor ropa, las mejores chicas...
Yo, en cambio, tenía lo que creo que me merecía; casa, padres, estudios y colegas...
Pero empezamos a crecer y estos últimos desaparecieron de mi vida.
Un día, él y yo nos volvimos a encontrar, nos vimos metidos en una historia que no recuerdo muy bien como empezó. Sólo aseguro... que empezó.
Era una situación tan extraña, los dos queríamos a una chica que llegó a la vez a nuestras vidas, y esta se lo pasaba muy bien con nosotros. Llegamos a unirnos los 3 como en un grupo de amigos que tienen ganas de divertirse. Y... a pesar de que Carl (el afortunado en todo) tenía tantas y tantas riquezas, esta nos trataba por igual... Esto a Carl no le hizo gracia, y después de quedar un día, vino a mi casa.
Entró y me dijo que solucionásemos esto ya, de una vez.
No entendía nada de a lo que se refería... por eso le pregunté.
Él, con furia, me dijo "Ya está tío. Demostrémosla quien tiene más para darla y hacerla feliz." Yo no acepté, él lo dio por aceptado...
A la semana siguiente quedamos en su casa, cuando ella estaba sola, y Carl llevó todo tipo de cosas: Un reloj con pinta de costar un ojo de la cara, un collar con el nombre de ella, ropa de traje, colonia que olía genial, una cartera hasta arriba de billetes, un cochazo esperando en la puerta con choffer...
En cambio, yo, estaba ahí, con pantalones baqueros, una chaqueta normal y sin un duro en el bolsillo, además vine andando 20 minutos, desde mi casa a la suya.
Esta, se sentía muy intrigada por el porqué de que Carl apareciera así. Este dijo:
"He venido con todo lo que tengo, dinero, joyas, choffer, la mejor colonia y ropa. Para demostrarte mi amor hacia ti. Vente conmigo, serás feliz, lo tendrás todo. No pasarás hambre no estarás a la antigua".
Esta se quedó alucinando y dijo "Pero Carl, ¿Qué es esto? ¿Un juego?" Carl contestó "Una apuesta entre este pobre y yo." La chica dijo que dijera yo lo que tengo. Yo, confuso, mirandola a lo ojos la dije "Yo no tengo nada, no tengo ni el mejor coche, ni la mejor ropa, y me cuesta llegar a fin de mes sin estar algún que otro día sin cenar. Pero lo que sí tengo es valor para seguir cada día, valor para mirarte a los ojos a pesar de mi situación, ganas de abrazar a quien sea sólo por hacer que alguien no se sienta sólo, tengo fidelidad en mi, tengo ansias de vivir cada día por muy puto que sea, tengo esperanzas, tengo un corazón que se acaba de abrir, por primera vez en su vida, hacia tí para decirte que tengo, a demás de nada, una cosa que decirte... Te quiero. Puede que él tenga mil riquezas, coches, dinero, casas... y puede que te asegure que no te falte hambre ni ropa... pero yo te puedo jurar que conmigo no te faltara amor ni ganas de ser querida. Yo ni si quiera acepté esto. Ni si quiera tenía pensado en abrirme hacia tí. Por no tener, no tengo ni idea de que hago aquí ahora. Pero si tengo algo, y eso es que tu estás a mi lado. Con eso me puedo morir"
Carl, se hechó a reir... Pero la chica, en lágrimas después de oír eso dijo "Si tengo que elegir, eligiría a él" (mientras me señalabra) Carl, enfadado, rabioso y comido por la furia, se fue y jamás supe de él. A día de hoy, después de tanto tiempo vivo en una casa junto a ella. Creo que podría decir que soy feliz. Pero no sé si tengo esa felicidad. Sólo sé que la tengo a ella y con eso me basta para imaginarme que sólo yo poseo esa felicidad. A veces tiene más el que menos tiene y más dá de parte de su corazón, que el que más riquezas y poder tiene. Aunque, por desgracia, esto sólo es a veces.

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