"...Un buen día llegó a casa. Tenía la comida preparada y le esperaba una tarde de estudio, aparentemente normal, como todas. Tras comer, como siempre hacía, se puso delante de su ordenador para matar el tiempo. El tiempo que transcurría entre las 15:00 y las 16:00, aquella dichosa hora en la que no tenía nada que hacer.
En el ordenador no sentía que hiciera mucho, y así era... así que decidió apagarlo y tumbarse en la cama, para esperar a que aquella dichosa hora terminase y pudiera ponerse a hacer su tarea.
El tic tac del reloj sonaba y el tiempo no pasaba. Cerró los ojos.
Un buen día, llegó a casa. Tenía la comida preparada y le esperaba una tarde de estudio, aparentemente normal, como todas. Tras comer, cogió su mochila y decidió avanzar la tarea que tenía para mañana y repasar dudas sobre el examen que tenía en pocos días. No le llevó ni media hora de atención porque el repaso diario le había ayudado mucho días atrás. Decidió ponerse a pintar, siempre se le dio bien pintar. Miró por la ventana y vio un paisaje el cual le inspiró muchos sentimientos. Así que decidió coger el bolígrafo y despertó de aquella cabezada que había echado.
¿Demasiado real, verdad?
Se dio cuenta de que aquella dichosa hora, entre las 15:00 y 16:00, en la que tuvo ese sueño, que realmente le hacía sentir realizado, podía haberla aprovechado para llevarlo a cabo..."
- Muchas veces invertimos el tiempo soñando lo que deseamos hacer, pero otras tantas lo perdemos al nunca llevarlo a cabo - Kozzcc.
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